| Los campos electromagnéticos y la radiación son fenómenos físicos que han estado presentes durante toda la historia de la humanidad y que pueden ser de origen natural (procedentes de la Tierra o del Sol, por ejemplo) o de origen artificial. Los campos de origen artificial los producen, entre otros: Los aparatos de telecomunicaciones Los aparatos eléctricos/electrónicos La maquinaria Las instalaciones eléctricas
Los aparatos de telecomunicaciones los producen de forma intencionada, ya que la transmisión sin hilos se consigue mediante la generación de campos electromagnéticos que transportan, a una cierta distancia, la información que queremos transmitir. Las antenas son los elementos que envían al espacio las ondas con nuestra información, y están diseñadas para hacerlo de forma óptima para nuestros propósitos. Algunas están pensadas para transmitir hacia una dirección determinada y otras están diseñadas para transmitir en todas las direcciones; unas transmiten una frecuencia única mientras que otras transmiten varias frecuencias. Es por estas razones que hay muchos tipos de antenas, que son óptimas para un servicio determinado (radio, televisión, telefonía móvil, servicios de emergencia, etc.). Se usa una gama de frecuencias bastante amplia, que va desde los kHz hasta los GHz, en los casos más habituales. El nivel de campo electromagnético que produce un servicio de telecomunicaciones puede ser alto o bajo, en una frecuencia u otra, en función del tipo de servicio y de la distancia a la que nos encontramos.
Los aparatos eléctricos/electrónicos generan campos electromagnéticos de forma no intencionada. Esto se debe a que estos aparatos funcionan mediante circuitos eléctricos internos para llevar a cabo sus funciones (sea una cafetera o un ordenador), y las corrientes eléctricas producen campos electromagnéticos de forma inevitable. Los campos electromagnéticos generados por estos aparatos son más difíciles de prever ya que, al no ser intencionados, son poco conocidos y poco cuantificables teóricamente. Las frecuencias utilizadas son tan variadas como el abanico de equipos disponibles en el mercado. El nivel de campo que producen los aparatos eléctricos/electrónicos suele ser pequeño ya que las potencias utilizadas suelen ser también escasas. La maquinaria genera campo electromagnético también de forma no intencionada ya que utiliza circuitos eléctricos y electrónicos de movimiento y de control. Las nuevas directivas de seguridad en el trabajo protegen a los trabajadores frente a este fenómeno, obligando a las empresas a hacer estudios y mediciones de niveles de CEM para asegurar que se mantienen bajo los límites máximos establecidos. En algunos casos, las máquinas pueden generar CEM en niveles altos debido a que usan potencias elevadas. Los campos generados suelen serlo en frecuencias bajas, aunque no en todos los casos.
Las instalaciones eléctricas también generan campos electromagnéticos por la simple razón de transportar corriente eléctrica. Esto es así también de forma no intencionada e inevitable ya que, como hemos comentado, una corriente eléctrica siempre generará un cierto nivel de campo electromagnético. El campo generado por las instalaciones eléctricas puede variar desde niveles inapreciables a niveles altos, en función de cuán pequeña o grande sea la corriente transportada. Sin embargo, la frecuencia de este campo está limitada a la frecuencia de la red, normalmente de 50/60 Hz. Todos estos equipamientos ─telecomunicaciones, aparatos, maquinaria e instalaciones eléctricas─ forman parte de nuestra evolución y progreso, y hacen que nuestra vida sea más fácil, cómoda y segura: la luz y el agua corriente, la conservación de los alimentos, el transporte, la comunicación móvil, etc., la lista sería infinita. El hecho que generen un cierto nivel de campo electromagnético, como fenómeno físico, hace que en mayor o menor medida perturben el medio ambiente, y una perturbación excesiva del medio ambiente puede ocasionar problemas de salud. Se debe tener en cuenta que todos estos servicios mencionados generan radiación no-ionizante. La radiación ionizante es la que transporta suficiente energía como para desprender electrones de los átomos del material a través del que se propaga. Sabemos de forma fehaciente que la radiación ionizante es peligrosa en dosis altas y la tenemos entre nosotros habitualmente, de forma artificial (rayos X) o de forma natural (rayos del sol). Hace años que se estudian los efectos de la radiación no-ionizante sobre el medio ambiente y la salud. Los principales organismos que han impulsado estos estudios son, a nivel internacional, la ICNIRP (Comisión Internacional para la Protección de la Radiación No-Ionizante) y la OMS (Organización Mundial de la Salud) y, a nivel local, organismos como la Comisión Europea en la UE o la FCC (Comisión Federal de las Comunicaciones) y el IEEE (Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos) en los EEUU, así como muchos otros organismos locales en diferentes países del mundo. Como en muchos otros fenómenos físicos, la clave reside en la dosis recibida. Un determinado fenómeno físico puede ser totalmente inocuo en dosis pequeñas, pero peligroso en dosis altas. Los estudios internacionales intentan vislumbrar cuáles son los límites de la radiación no-ionizante para que la podamos usar sin peligro. Las autoridades de medio ambiente y de salud de muchos países ya han reglamentado sobre el tema, fijando niveles máximos permitidos en función de los servicios y las frecuencias. Así pues, es necesario controlar que los niveles de campos electromagnéticos emitidos por estos servicios se mantengan dentro de los límites que establecen como seguros las autoridades sanitarias internacionales y de cada país. Wavecontrol dispone de equipos, sistemas y soluciones de medición y control de las radiaciones no-ionizantes de los campos electromagnéticos para garantizar la seguridad del medio ambiente y de las personas sin que tengamos que renunciar a sus ventajas.
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